El debate más absurdo del mundo. Esa es la definición que en mi opinión más se acerca a la situación que se está dando en el parlamento catalán con la discusión sobre la posible ley anti-taurina.
Un debate en el que unos defienden lo indefendible con argumentos insanos, como por ejemplo el típico: si no te gustan no vayas a verlos (es divertido, porque por la misma regla de 3, deberíamos dejar que los pederastas se reuniesen a violar menores y si no te gusta no los mires) y otros se amparan en políticas nacionalistas para obtener el apoyo necesario.
Nunca defenderé la fiesta de los toros, me parece una abominación propia del imperio romano, pan y circo, pero tampoco creo que las personas que están en contra estén actuando coherentemente. Actuar coherentemente sería aplicar el mensaje a toda la vida, no solo a un espectáculo cuya discusión está en su mayoría politizada (tenemos claro todos que el apoyo por parte de partidos políticos, exceptuando los partidos animalistas minoritarios es únicamente por conveniencia).
Actuar coherentemente sería entender que la vida, no solo la humana, no tiene un precio económico, y sobre todo, no existe para servicio del ser humano. La vida en la tierra, animales, plantas, está ahí para el disfrute de todos. Disfrutar no significa servir. Tan sencillo como esto.
Coherencia sería denunciar a las empresas que testean con animales, coherencia sería realizar un consumo de animales responsable y ecológico. ¿O es menos anti-natura un matadero en el que los animales están confinados durante toda su vida en cubículos minúsculos, ni siquiera ven la luz del sol en su vida, no comen pasto, solo restos de sus mismos compañeros (tendones, huesos, zonas duras) convertidos en piensos cárnicos? ¿Es menos anti-natura inflar a patos con mangueras por la boca hasta casi reventar para obtener ese rico foie que come todo el mundo en navidad? ¿Es menos anti-natura que modifiquemos genéticamente el maíz para poder rociarlos con plaguicidas no aptos para el consumo humano (aquí veo hasta que punto alcanza nuestra estupidez)?
Sí, hay que empezar por algo, pero no es por ahí. El cambio no llegará mientras nosotros no cambiemos, el cambio debe empezar en cada uno de nosotros, tu, yo, esa persona que tienes a tu lado; hasta que nos demos cuenta de que nosotros somos parte de esa naturaleza a la que expoliamos sin miramientos, no llegaremos a nada. Este tipo de propuestas se politizan, o se usan como moneda de cambio para otros fines /coacciones.
El sistema económico es una parte importante del problema. El oro se puede vender, el carbón, el petróleo, un coche, un teléfono móvil, pero, ¿por qué somos capaces de poner precio a vidas? ¿De verdad creemos que somos dueños de todo lo que existe? Si es así, desde ahora, mi mayor deseo es que algún día, una raza supuestamente superior venga aquí (o surga de dentro) y nos meta en cárceles de 1x1, nos corte brazos y piernas para no ser 'molestos', nos modifiquen genéticamente para que nuestra masa se multiplique por 100 y poder roziarnos con un ácido que nos elimine la piel (es muy molesta a la hora de despiezar…).
Como diría Obelix: «Ils sont fous ces humains…»