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no es sano estar adaptado a una sociedad enferma

Crónicas de una animal humana [#1]

hace 3 meses
Por Alex

Hoy publico un artículo genial de una persona genial (y jodidamente inteligente, como a mí gusta denominarla), Erika Irusta. Doula, pedagoga, pero ante todo, mamífera.

Disfrutad del texto como lo he hecho yo.


Son varios los días que llevo sintiéndome así: gris. Generalmente trato de comprender y aceptar las posturas de cada persona. Casi siempre trato de valorar el entorno, las emociones, personalidad y gustos varios y variados de cada persona con la que entro en discordia pero ya apenas me quedan perspectivas positivistas.

O quizás la que me queda ahora es la más positiva de todas ya que he decidido dar un paso más, gritar bien alto y claro cómo me siento, como animal humano, ante lo que acontece en esta sociedad.

Alguien dirá «claro va a hablar de la crisis». Puede ser, pero la crisis de la que yo hablo lleva mucho mucho tiempo entre nosotros y se trata de una crisis de identidad y de valores como la copa de un pino. Y sí, digo bien cuando hablo de crisis de identidad, pues el primer punto del que quiero escribir es de la identidad humana. No nos engañemos somos animales y con esta primera denominación, además somos mamíferos. Y os diré un «secreto»: esto es genial. Lejos de creer que los animales son egoístas, sádicos, asesinos, usureros hemos de poner cualquier documental (mejor verlo en directo en la propia naturaleza) para darnos cuenta de que ninguno de nuestros congéneres actúa de los modos descritos. Sólo el ser humano es capaz de comportarse de este modo, pero ¿por qué? ¿porque somos malos? Yo no lo creo así. Yo creo que es porque nos hemos aferrado a nuestro neocórtex (único cerebro que nos diferencia del resto de animales) de manera que nos hemos ido anulando como animales mamíferos que somos.

Mamar1 300x214Gracias a mi trabajo (soy doula) he aprendido a reconocerme como mamífera. A ayudar a que las mujeres y hombres tomen conciencia del milagro de la Vida a través del sentir mamífero. Es más, a muchas parejas les invito a buscar información sobre lobas, leonas u osas preñadas para que  tomen perspectiva y sientan que lo que su instinto les  comunica cuenta con la validez de miles de años perpetuando la especie; y no es extraño decir que todas ellas se sienten muy aliviadas al saberse animales mamíferos.

Pero ahora doy un saltito más, y es que siento que el ser humano tiene un precioso cerebro racional para algo más que especular y comprar joyas. Contamos con esta maravillosa herramienta para crear, y si como animales inteligentes hemos superado la condición necesaria de «adaptación al medio»  ahora es el momento de crear y hacerlo desde el corazón (hay estudios recientes que hablan de que en el corazón se encuentra un número importante de neuronas). El corazón nunca falla pero hemos olvidado cómo escucharle. Vivimos presos de una mente que se ralla como un viejo vinilo en un guateque y para colmo, nos parece normal e incluso deseable.

Premiamos a los que «se comen mucho el coco» y a los que son capaces «de reproducir el status quo». Nos gusta que todo siga igual pero con una teclita más en el ordenador que haga florituras como flechitas de colores o rayos láser. El inteligente en esta sociedad es el que copia al que tuvo una idea y el que vive del cuento. Y ¡ojo! Vivir del cuento me parece hasta creativo.  La cuestión es que el ciudadano medio no se atreve a rasgarse las vestiduras y mirarse desnudo frente al espejo, pero no para ver los michelines y las patas de gallo sino para ver al niño apocado y exterminado que malvive en su interior. No nos engañemos, por fortuna, seguimos siendo niños y seguimos necesitando lo que cualquier cría mamífera necesita: calor, abrazos, miradas cómplices, arrumacos… pero esto se lo negamos a nuestros hijos porque a nosotros se nos fue negado en pro de una «independencia» cómica. ¡Independízate de tus padres y depende de tu centro comercial! Queremos adultos independientes que no puedan vivir sin tele y sin coches grandotes de lujo.

Seguro que muchos diréis «a mí me fue bien» y yo no lo dudaré. Pero el bien y el mal siempre me parecieron relativos. Yo me baso en lo siguiente: si al hacer lo que haces, si al sentir lo que sientes, se dibuja una sonrisa en tu cara y mil hormigas recorren tu cuerpo, esto está bien (para ti). En cambio si al hacer lo que haces o sentir lo que sientes te entran sudores fríos, la comida no tiene sabor y se hace un nudo en tu garganta, esto está mal (para ti). Y lejos de parecer anárquica uno puede decir «claro ¿y si me siento bien matando a gente?»  Pues:

Uno: siento que sólo bajo trastornos potentes el ser humano es capaz de sentirse bien en esta situación

Y dos: que mantengo que en la Vida hay que vivir de acorde con lo que a uno le haga vibrar y vibrar no lo equiparo a sentir placer. Hablo de algo mucho más profundo. La sensación de comer un dulce chocolate no es la misma que la de recordar la mirada cómplice de tu hija cuando te dio aquel beso y te dijo «mamá te quiero ¿lo sabes?». Ese estremecimiento de todo el cuerpo y esa sensación de «todo es perfecto» es lo que yo entiendo como «estar bien».

Sé que alguien dirá «pero en la vida los humanos vivimos momentos malos». Bueno yo creo que tenemos la suerte de vivir momentos cargados de enseñanzas sólo que como nos educaron y nos enseñaron en el «tú en esta vida estás solo y jamás pidas ayuda porque es de mediocres» así nos va la experiencia de aprender. Si no me creéis fijaos en el siguiente ejemplo:

¿Recordáis cuando de pequeños os equivocabais y una mano dulce os acariciaba y os decía «cielo no pasa nada, sabes hacerlo muy bien, inténtalo de nuevo»?  ¿Cómo os sentíais? Seguramente os secabais las lágrimas y con una sonrisa os superabais (o no, pero confiabais en vosotros y seguíais de nuevo). Ahora bien, recordad cuando ante el mismo caso alguien os gritaba «niño mira que eres torpe ¿tú te puedes creer que se puede hacer así? Anda quita que para hacerlo así mejor lo hace tu hermano. Tira, tira» ¿Qué pasaba entonces? Seguramente recordáis esas palabras tan a fuego que es posible que si eran materias del cole o tareas de la casa a día de hoy sean vuestro talón de Aquiles, y que, cada vez que tenéis que hacer esa labor os escaqueéis u os disculpéis diciendo «es que no se me da bien».

Bueno pues en estas experiencias de la infancia me baso para afirmar que no hay cosas buenas o malas sino enfoques enriquecedores o destructivos y que si nos mal informaron al hacernos creer memos, torpes o lloricas (llorar es sano) seguramente de adultos nos comportaremos de manera catastrofista y acomplejada. Pero ¿sabéis qué? Nos mintieron, en realidad podemos hacer todo lo que queramos si de verdad creemos en nosotros mismos. Ya, pero ¿quiénes somos nosotros mismos? Pues cada uno habrá de averiguar, mi pista va por la de animales mamíferos creadores y creativos que cuentan con un corazón inteligente y cuyos combustibles principales son el afecto y el  saberse amado. Después que cada cual se atreva y viaje al centro de sí mismo. No hay nada que perder, y si lo hubiera, no sería más que una hipoteca, un coche y un cuerpo siliconado con lo que nos libraríamos de un buen lastre ¿no?

Como sea ¡esto no ha hecho más que comenzar! Doy por iniciadas las crónicas de una animal humana.

Erika Irusta

www.almadedoula.com

4 comentarios

Gravatar #1. Sylvia Villar
hace 3 meses

Me ha encantado!

Gravatar #2. Alex Núñez
hace 3 meses

A mi tb :)

Gravatar #3. Josefina Agüero
hace 2 meses y 30 días

Clara y serena! Somos mamíferos! Y si aprendiéramos más de ellas (lobas, leonas, perras, etc) seríamos seres mucho más realizados, felices y ecológicos con nuestro medio ambiente (planeta, barrio, comunidad, familia, hijos).
También soy doula y me identifico plenamente con tu sentir Erika!!
Saludos, Josefina, de Córdoba, Argentina.

Gravatar #4. gaby
hace 1 mes y 22 días

hola , me encanta tu pagina , es excelente ,

te mando un abrazo

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