friking
Y no, no me refiero a la fase del rejoneo en que, después de “correr” al animal (así llaman a cansar al toro antes de perseguirlo) para que llegue “templado” a este momento, acaben clavandole un arpón.
Me refiero a otra cosa.
Hablo de esa moda de ir al corazón, de destripar desde dentro, de dar donde duele, pero siempre fieles al dicho de ‘tirar la piedra y esconder la mano’.
En política, en deportes, en religión, da igual el tema.
Siempre hay alguien dispuesto a destrozar a un contrincante, para lo cual está dispuesto a decir lo que sea (verdad o mentira). La competitividad desmedida está rompiendo desde dentro los valores de nuestra sociedad. No quiero dármelas de sociólogo ni nada parecido, de hecho no tengo ni idea, solo plasmo mi percepción como parte de este enorme mecanismo.
Enciendes la tele, o abres un periódico, o escuchas la radio y todo gira alrededor de lo mismo. De hecho, la cosa llega a tanto, que ahora está de moda poner jurados maleducados en los concurso-realitys (de hecho son los más populares) a destrozar a jóvenes promesas del panorama rosa español. Tenemos al famoso Risto, o a Miqui Puig (¿¿que quien es este?? Es el de Los Sencillos, ¿no te acuerdas? Yo tampoco…). Con este último me reí mucho ayer en la gala final de ‘Tienes Talento’.
Porque, de verdad, Miqui, tu si que tienes talento…
Me encanta el baile del final.
Saludos!
Llevo años refinándola y ha llegado el momento de compartirla con la humanidad para demostrar mi infinita benevolencia.
Por todos es sabido que cuando estás recién levantado en la cocina con los ojos pegados, abres el frigorífico, sacas la margarina (otro día comentaré el hoax de la margarina, ¿o no es un hoax?), la untas con un esfuerzo desorbitado en la tostada que acabas de preparar y te dispones a realizar el movimiento de brazo que la introduzca en tu, aún inactivo por el sueño, sistema digestivo se cae al suelo SIEMPRE por el lado untado. Se trata de una ley básica del universo.
Por otro lado es de todos conocido también el hecho de que cuando el gato del vecino del sexto, mientras jugaba en la terraza con su bolita de cuerda, en un error de cálculo fatídico se precipita directo al suelo del patio donde juegan los niños, a escasos metros del suelo, un giro imposible provocado por una reacción neuronal ‘in extremis’ provoca que el minino caiga de pié. Otra ley básica del universo.
Ahora viene la chicha…







